Cientos de terminaciones nerviosas se encienden en tu cuerpo. Tus vasos sanguíneos se agrandan y la circulación de la sangre aumenta; los tejidos eréctiles se expanden y tu clítoris se endurece para crecer hasta tres veces más; entonces una lengua lo toca.
Cunnilingus para ella y felación para él, porque las preliminares son para los dos. Y cuando la lengua prueba, sus diez mil papilas gustativas humedecidas detectan el sabor, dulce, salado, ácido o amargo, el cual está determinado por factores como la dieta, la predisposición genética del cuerpo y el (pH) de este.
¿Probaste y te pareció ácido? Es porque 75% del cuerpo humano está formado por agua, así que el potencial de hidrógeno (pH) o acidez es valioso para los órganos y su buen funcionamiento. El sabor del flujo vaginal y del líquido seminal recae en el grado de azucares, proteínas, vitaminas, sales y minerales que hay en el cuerpo, los cuales son ingeridos con los alimentos.
Una dieta rica en fibra, no excederse con sal, especias, grasas, drogas y alcohol, así como una higiene adecuada en las zonas íntimas y la ingesta correcta de agua para eliminarel mayor número de toxinas, harán a los flujos y olores corporales menos ácidos y más agradables al gusto y el olfato.
Quien lo hace con quien quiere y porque quiere, debe protegerse de las infecciones y enfermedades de transmisión sexual, las cuales pueden adquirirse mediante el contacto de la mucosa bucal y la vaginal o seminal, por lo que se recomienda usar preservativo femenino o masculino si no se tiene una pareja estable. No son mamadas, es sexo oral.
Por: Yazmín Solis